SEMANA SANTA EN SINCÉ
En un pueblo de Sucre, se vive una Semana Santa
particular, con vía crucis en vivo y
procesiones en las que participan sólo
hombres o mujeres.
Aún no eran las 6:00
a.m. de aquel Domingo de Ramos, cuando Bertina Arrieta envuelta en una bata de
baño rosada se encontraba en la cocina dándole
instrucciones precisas a Damaris y Dennis sus dos empleadas, de cómo y donde empacar
los diferentes postres preparados el día anterior.
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| Foto: Cindy Anaya |
Para Bertina era trascendental la presentación y entrega de
aquellos dulces ya que la costumbre en la Costa Atlántica es
repartir diversos postres entre los familiares y amigos durante la semana santa, por ésta razón
Bertina vigilaba muy de cerca que todo se realizase bajo sus estrictas órdenes.
Bertina es una señora
madura, trigueña, con cabello corto tinturado , color castaño oscuro, de contextura mediana, maestra del mejor
colegio de Sincé vanidosa como la mayoría de las mujeres costeñas, por lo que pone mucho interés en su
presentación personal, más si se trata
de ocasiones especiales como esta, en la que luce radiante con su nueva falda
larga vaporosa color fucsia y blusa con arandelas del mismo color, al igual que
su fino juego de sandalias y bolso blanco todo adquirido de acuerdo con la última moda .
Era ya la hora de
la procesión, Bertina junto con los demás
feligreses, se encuentra en el barrio La Concepción en las afueras
del pueblo, lugar donde cada año se
dramatiza la escena de la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén, en la que un
joven bien parecido, de buenas costumbres, perteneciente a una familia distinguida, montado en un burro, hace las veces de Jesús y se dirige a la
iglesia de la Natividad
de María con todos los asistentes que llevan ramos para vitorear al Rey de
Reyes, los cuales son bendecidos por el sacerdote.
Al
terminar la procesión,, las personas ingresan a la iglesia, para escuchar la
solemne misa de Domingo de Ramos.
Sincé
es uno de los municipios más importantes del Departamento de Sucre, ganadero
por excelencia, de calles bien trazadas
y con construcciones en su gran mayoría de concreto, con temperatura promedio
de 30 grados centígrados bajo sombra, de gente amable y alegre.
De lunes a
miércoles en horas de la mañana se celebra la pascua de acuerdo a la edad, por
tanto se hace la pascua infantil, la pascua juvenil. Los ancianos y los
enfermos juegan un papel fundamental, porque cada una de las celebraciones se
hace por ellos y los niños y jóvenes asisten a la iglesia para escuchar al
sacerdote sobre la importancia que tiene ésta época para los cristianos.
El Miércoles Santo,
en horas de la tarde, se realiza el
festival del dulce, un concurso donde se premia el mejor, este tiene
lugar en las instalaciones de la
iglesia, allí participan varias señoras del pueblo. La ganadora dona su premio
para la ejecución de obras benéficas. Bertina como de costumbre no faltó y
degustó diferentes dulces y comentó con Mayito, prima hermana de su marido
“nada como los dulces que preparo en mi casa , pero eso de los concursos no es
para mí ”.
El Jueves Santo, Bertina
y Lácides Angulo su esposo, al igual que
el resto de las familias del pueblo almorzaron
exquisitamente, la yuca, el ñame y el suero costeño no faltaron, como plato fuerte icotea guisada con coco (también
conocida como galápago), en cuanto a los manjares había una gran
variedad de ellos como conserva de papaya, dulces de palmito,
ajonjolí, leche, y cabellitos de
ángel.
Por la noche a la 7:00
p.m. fueron los hombres quienes tomaron el protagonismo apoderándose de las calles de Sincé con su habitual
procesión de Prendimiento donde llevan el anda del Señor de la columna y rezan padres
nuestros y ave marías, teniendo como fondo las suaves melodías
interpretadas por la banda Ocho de Septiembre, allí estaba Lácides, un ganadero alto, delgado, canoso en cuyo rostro están plasmadas
las huellas de su oficio, impecable como siempre luciendo camisa y pantalón
nuevos de color azul y zapatos negros al
su lado se encontraban Leonardo Gamarra, José Hernández, Tercero Ramos, y Pedro
Ucrós, sus amigos de toda la vida, ellos sumados al resto de la multitud de hombres oraban
fervorosamente. Cuando retornaron al
templo hicieron una hora de alabanza, en donde varios de ellos presidieron la oración.
El Viernes Santo en horas de la mañana, la algarabía se apoderó
del pueblo, niños, jóvenes y viejos salían de sus casas para asistir
y ser testigos del viacurisis en vivo,
nadie quería perderse ni un sólo momento y la romería aumentaba
cada minuto.
Juan Aguirre, un joven de tez trigueña y ojos
negros, quien personificaba a Jesús, llevaba una cruz pesada de madera, pues su representación debía ser
excelente ya que todas las miradas estaban puestas en él.
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| Foto: Cindy Anaya |
El
ser escogido para representar a Jesús,
es un privilegio, eso significa que no todos los muchachos de aquella
zona pueden acceder a tal honor, por lo mismo
Juan Aguirre sabe de la importancia de este hecho para la comunidad Sinceana.
El
recorrido es largo, el calor se hacía
insoportable, pero la fe de éste pueblo costeño impedía que las personas
regresarán a sus hogares, la
dramatización del vía crucis fue completa
empezó con la llevada del Mesías
a Poncio Pilatos y concluyó con su crucifixión.
Los
atuendos de Jesucristo, de los bandidos que colgaron a su lado, de Poncio
Pilatos, de los demás romanos y de los sumos sacerdotes muy bien diseñados junto
a la decoración de las estaciones, recreaban el ambiente de la antigua Jerusalén.
Bertina
y su esposo, elegantes como siempre, asistieron al vía crucis y oraron fervorosamente, pero Bertina además
se sintió complacida por el desempeño de algunos de sus alumnos que se lucieron
en el vía crucis, a los cuales felicitó
afectuosamente.
A
las 6 de la tarde se lleva al Santo Sepulcro en una procesión mixta para ser velado en alguna de las casas de la comunidad, la cual debe ser
grande y con puerta principal ancha para que ingrese el anda, en ésta ocasión la residencia escogida para tal
fin fue la de la señora Carmen Pineda de
Severiche, ubicada detrás del Club de Leones. Durante la estadía del santo
sepulcro, la anfitriona ofreció a sus convidados café, aromáticas y
pasabocas.
El recibir el Santo Sepulcro en un hogar se
considera una bendición para los miembros de la familia que allí habitan, por
ello es tan peleada ésta escogencia.
Mientras
algunos se encontraban orando en la casa de Carmen Pineda, muchas mujeres
vestidas de negro salieron por las calles de Sincé a las 10
de la noche para participar en la procesión de Nuestra Señora de los
Dolores, en donde se meditan los 7 dolores de la Santísima Virgen. .
Entre aquellas señoras se encontraba Bertina, quien es muy creyente y durante
20 años lidera esta procesión, para ésta ocasión eligió un traje negro drapeado
que resaltó su figura.
Esta
procesión es un hecho singular, no por la uniformidad en cuanto al color de los
vestidos, o por la hora de su inicio, sino por la particular costumbre que tienen las mujeres
al momento de avanzar , donde dan dos
pasos adelante y uno atrás.
De
lejos Lácides, esposo de Bertina, junto con sus amigos observó con amor y ternura la aptitud de su mujer que es acogida por las
demás damas que asisten a la procesión.
El
sábado santo a las 8:00 p.m., se realizó frente a la parroquia la liturgia de bendición del fuego y el agua,
al mismo tiempo se hizo una fogata donde
los feligreses llevaban papeles debidamente doblados en los cuales se
encontraban escritos sus pecados y
peticiones, cuando la llama tomo más fuerza, cada uno de los asistentes
fue arrojando sus papeles.
En
esta oportunidad tanto, Bertina como Lácides, no asistieron y se reservaron para el Domingo de Pascua, al
que ambos estrenando sus últimos vestidos acudieron a la misa y procesión de
Jesús Resucitado alrededor de la plaza principal, en compañía de sus familiares
y amigos.
Terminada
la ceremonia y de regreso a su casa los
esposos comentaron lo concurridas que
fueron estas festividades, la variedad de dulces que comieron y sobre el hecho
indiscutible de que las sinceanas viven esclavas de la moda.
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| Foto: Cindy Anaya |



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